Una acción más cara no convierte por sí sola a una empresa en más grande
La CNMV define la capitalización como número de acciones por cotización. Un ejemplo propio muestra por qué comparar únicamente el precio de una acción deja fuera una parte de la cuenta.

El precio de una sola acción no mide por sí mismo el tamaño bursátil de una empresa. El glosario de la CNMV define la capitalización como el producto del número de acciones emitidas por su precio de cotización. Para aplicar esa comparación hacen falta las dos cantidades, no únicamente la cifra que destaca en una pantalla.
En un ejemplo ficticio, A tiene un millón de acciones a veinte euros y B, diez millones a tres euros. La capitalización de A sería de veinte millones de euros; la de B, de treinta millones. La acción de A cuesta más por unidad, pero B suma más valor bursátil en el ejercicio. No son datos de compañías reales ni una comparación de oportunidades de inversión.
Tampoco se puede transformar el resultado en una clasificación de lo barato o caro que resulta invertir. Para eso quedarían por analizar otras preguntas sobre el negocio, sus riesgos y las condiciones de la inversión. La capitalización es una medida concreta de valor de mercado; la cuenta anterior no ha estimado ventas, beneficio ni deuda.
Al preparar una comparación, registra la fecha y la fuente de ambas cifras. Si se toma el número de acciones de un documento antiguo y una cotización posterior, conviene comprobar si hubo cambios que hagan inadecuada la mezcla. Esta precaución organiza la búsqueda de información, sin anticipar que exista una operación societaria en una empresa determinada.
Una ficha de dos líneas basta para detectar el error inicial: precio por acción en una y número de acciones en otra; debajo, el producto con su unidad. Si una de las dos líneas no se ha comprobado, deja la capitalización pendiente. Multiplicar una cifra precisa por otra supuesta no vuelve fiable el resultado.