ERC-20: decimals es un metadato opcional, no una regla que imponga dieciocho decimales
El estándar distingue el saldo y su presentación al usuario. Un cálculo ficticio permite comprobar por qué un número entero y un importe visible pueden describir la misma cantidad.

El estándar ERC-20 describe decimals como un método opcional que ayuda a presentar cantidades al usuario. No impone que todos los tokens utilicen dieciocho decimales ni que todas las interfaces puedan contar con ese dato. La precisión publicada por un token debe comprobarse, en lugar de trasladarse desde otro que resulte familiar.
El saldo y su presentación son capas diferentes. El método balanceOf devuelve un entero sin signo. La descripción de decimals explica la conversión a una cantidad legible: para ocho decimales, su ejemplo divide por cien millones. Esa operación cambia la representación de la cantidad; no describe por sí misma una transferencia ni un precio.
Cálculo propio con datos inventados: un saldo entero de 1.000.000 y seis decimales se presenta como una unidad. Si se aplicaran dieciocho decimales al mismo entero, se mostrarían 0,000000000001 unidades. La diferencia surge de la escala aplicada, no demuestra que una cartera haya ganado o perdido tokens.
Para revisar una discrepancia entre dos pantallas, separa contrato y red, saldo entero, valor de decimals si está disponible y cifra mostrada. Comparar únicamente el importe visible deja sin documentar la conversión. Además, un símbolo conocido no sustituye la identificación del contrato sobre el que se está leyendo.
Si el metadato no está presente, el propio estándar impide dar su disponibilidad por garantizada. No debe presentarse una suposición de la interfaz como si fuera un valor devuelto por el contrato. Esta explicación no consulta saldos reales, audita aplicaciones ni determina la configuración correcta de un activo concreto; el caso sirve para detectar qué dato falta antes de interpretar una diferencia.